Impuestos sobre beneficios: ¿Qué es y cómo se calcula?

Después de obtener ganancias, toca pagar el impuesto sobre beneficios. En este artículo te contamos los detalles de su funcionamiento.

  • El impuesto sobre sociedades es el principal impuesto sobre beneficios en España.
  • Conoce los tipos de impuestos sobre beneficios y cómo se calculan.

La existencia de un impuesto sobre beneficios influye en las decisiones empresariales. En ocasiones, tomar un camino u otro puede condicionar la factura fiscal en tal medida que el factor tributario se convierte en determinante.

Para las pymes, es esencial manejar con agilidad toda la información contable que reclama la gestión de estos impuestos. Es la manera de poder cumplir puntualmente con las obligaciones formales y contar con datos suficientes para una correcta planificación fiscal.

¿Qué es el impuesto sobre beneficios?

Se trata de una categoría de impuestos que gravan las rentas obtenidas como consecuencia de resultados positivos de actividades económicas. A veces, también son denominados impuestos sobre las utilidades.

Es importante señalar que el hecho que suelen gravar es precisamente la obtención y no la aplicación. Adicionalmente, suele haber otros impuestos que gravan la aplicación del resultado. Por ejemplo, al pago de dividendos, pero estos tributos no son considerados impuestos sobre beneficios.

¿Qué tipos de impuestos sobre beneficios existen?

Los beneficios de las actividades económicas pueden estar sujetos a varios tipos de impuestos:

  • Algunos gravan el beneficio obtenido en cualquier parte del mundo por una persona jurídica residente en un país. En España, tenemos el impuesto sobre Sociedades.
  • Otros gravan los beneficios obtenidos por personas o entidades no residentes en el interior del país. Es el caso, en España, del impuesto sobre la Renta de los residentes.
  • También suele gravarse la llamada renta mixta, que procede tanto del trabajo personal como de los beneficios obtenidos por personas que desarrollan una actividad empresarial o profesional. En España, es el caso del gravamen de los rendimientos de actividades económicas por el IRPF.

¿Qué importancia tiene el impuesto sobre Sociedades en España?

Según los datos provisionales del Informe anual de recaudación tributaria de 2021, el impuesto sobre sociedades devengado durante dicho año ascendió a 24 609 millones de euros. Las cifras provisionales para el conjunto de todos los impuestos devengados durante el ejercicio arrojan un importe de 224 589 millones de euros.

De hecho, en términos de recaudación, suele ser el tercer gran impuesto, muy por detrás del IRPF y el IVA, pero seguido de cerca por los impuestos especiales. Incluso, en algunas coyunturas, estos últimos pueden adelantar al impuesto sobre sociedades.

La importancia normativa del impuesto sobre Sociedades

Las reformas de este tributo suelen tener un gran impacto. Ya que sus normas marcan gran parte de las reglas de la medición fiscal de los beneficios empresariales. Así, vemos cómo las leyes de otros impuestos se remiten a la Ley 27/2014, que es la que regula el impuesto sobre sociedades:

  • La determinación del rendimiento neto de actividades económicas en el IRPF se realiza según las normas del impuesto sobre sociedades. Así lo establece el artículo 28.1 de la Ley del IRPF.
  • Los establecimientos permanentes calculan la base imponible de su impuesto sobre la renta de los no residentes con arreglo a las disposiciones del régimen general del Impuesto sobre Sociedades. Así lo establece el artículo 18.1 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de no Residentes. Además, el artículo 3 de la referida ley establece que, en líneas generales, dicho impuesto se rige por las normas del IRPF o del impuesto sobre sociedades, según proceda.

Por lo tanto, la normativa del impuesto sobre sociedades se convierte en la pieza central de la determinación fiscal del beneficio empresarial. No obstante, cada tributo tiene sus peculiaridades. Además, las normas de la mayoría de los otros impuestos se remiten a ella en aspectos tan relevantes como las operaciones entre partes vinculadas.

La Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades, es las gran referencia en la medición fiscal de los beneficios empresariales.

¿Cómo afecta la doble imposición a los impuestos sobre beneficios?

Como otros impuestos, los establecidos sobre los beneficios se ven particularmente afectados por dos formas de doble imposición:

  • Doble imposición jurídica. Unos mismos beneficios pueden ser gravados en dos territorios diferentes. Por ejemplo, se gravan en el país en el que la empresa es residente y en el que se han obtenido. Este problema puede llegar a mitigarse a través de mecanismos establecidos en las leyes tributarias o en convenios para evitar la doble imposición.
  • Doble imposición económica. Unos mismos beneficios pueden ser gravados dos veces. Por ejemplo, tributa su obtención en una sociedad y los ingresos que representa el cobro de dividendos en otra.

¿Cómo se calcula el impuesto sobre beneficios?

En cualquiera de los impuestos sobre beneficios, la referencia es la base imponible. Esta será la medida de obtención de resultados empresariales positivos gravada según la ley. Para obtener su cuantía, se puede proceder por varios métodos. Pero lo habitual es recurrir a declaraciones, datos consignados en libros, documentos contables, justificantes, facturas, etcétera. Es lo que se conoce como estimación directa.

Con todos esos datos, en España, se parte del resultado contable y se van realizando los ajustes extracontables que marque la ley fiscal. Suele ser algo más exigente que la contable:

  • Hay ingresos o gastos fiscales que lo son en un período distinto al que figuran en la contabilidad.
  • Determinados gastos contables no pueden deducirse fiscalmente.

En general, del mismo modo que lo hace la contabilidad, para imputar un ingreso o un gasto se utiliza el criterio de devengo. Eso quiere decir que debes registrarlos fiscalmente cuando ocurren (en el momento de la entrega o prestación). Con independencia de que los cobres o pagues en un momento diferente.

Por otro lado, puede suceder que, en algún caso, la norma fiscal te permita registrar gastos de mayor cuantía que los que aparecen en tu contabilidad. Por ejemplo, tienes un elemento que podrías haber amortizado por valor de 100, pero solo figura en tus cuentas un gasto de 90. En ese caso, lo normal es que los gastos no contabilizados no sean deducibles fiscalmente. Por tanto, esos 10 que no han ido a tu cuenta de pérdidas y ganancias no minorarán tu base imponible. No obstante, la ley española permite excepciones como los casos de amortización libre o la acelerada.

Los impuestos sobre beneficios son parte importante del sistema tributario. Su relevancia trasciende a su impacto en la recaudación, en especial por ser una referencia normativa. Por lo que merece la pena saber cómo funciona y qué aspectos claves hay que tener en cuenta para calcularlo correctamente.

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Autor: Gonzalo García Abad

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